Capítulo 5 : HERMANA
Agradezco cada vez que sé que volveré a ver a mi hermana. Ella es de aquellas pocas, poquísimas personas
que ganan realmente mi afecto, (si acaso queda alguna que aun lo logre). Siento que merezco aquel hermoso, aunque , dminuto tesoro que es ese tiempo encerrado en la charla amena, distendida, entrañable, que ocurre cuando las dos nos encontramos. Un rato, un momento de sinceridad, aunque sea ínfimo. Es más, a veces ansío que vuelva a pesar de que haya estado más de tres horas charlando... Siempre quedan cosas por decir. No sé cuál será la razón de esa necesidad de estar con ella sólo sintiendo su compañía. Sin dudas, la quiero, pero es cierto también que soy más bien solitaria .A mi casa entra muy poca gente. Soy también bastante desconfiada e insegura. En el fondo, siento miedo de no colmar las expectativas de los demás.
Ya estoy sintiendo los efectos del cansancio. Dormí poco. Además, estuve fumando, tomando ... Aún así siento que el tiempo se me está yendo de las manos sin haber hecho nada productivo con él. Centrar mi mente en aquellos momentos gratos con mi hermana quizás sea redituable. Después de todo, ¿qué somos , además de aquellos recuerdos que mejor hemos atesorado, o de aquellos sueños por construir?
Soy tan poco demostrativa que al afecto le quedan pocas chances para abrir mi corazón. Paso gran parte de mi tiempo sin hablar. Crece mi tendencia al aislamiento.
De la relación con mi hermana no recibo, en concreto, mucho. Mi alma suele quedar más vacía que llena. Pero me conformo con poco. Su sola presencia me vigoriza para expresarme a través del arte. Logra de algún modo, despertar en mí la conciencia de que, en mí la luz crece ante lo que surja para llegar a otros, a los demás, haciéndoles bien. Pero también, la oscuridad se empecina en acallarla, en boicotear aquellas cosas que contribuyen con mi felicidad.
Suena la puerta de calle., debo interrumpir mi relato. Son "testigos de Jehová". Me hablan sobre los males que aquejan a la humanidad. Me preguntan si he leído la Biblia. Debo admitir que no,pero que, tampoco me interesa tal incursión, al menos por ahora. Pero comparto con ellos el criterio de que estamos en la Tierra por un propósito que va más allá de la simple subsistencia , el progreso material o intelectual. ]Sin embargo, la religión no parece ser la vía par hallar el por qué de mi vida . Tampoco creo que lo vaya a encontrar en cuestiones ajenas al tema afectivo, que es justamente mi "Talón de Aquiles". Quizás por eso me aferro a lo poco que me brinda placer a ese nivel, mis hijos, mi hermana, mi marido (hasta por ahí nomás), mi madre y ... A parar de contar. ¿Qué pasa con los demás? No puedo precisarlo . Apenas tengo resto para algunas relaciones circunstanciales, (desde que me alejé de las cuestiones artísticas escénicas)
Tampoco tengo muy en claro adónde quiero llegar, qué es lo que quiero. "Empatía" es la palabra que primero ha venido a mi memoria. ¿Por qué?, ¿quién sabe?
( Extraído de "Surcos Vitales" - Novela publicada en junio del año 2001, de la cual soy autora)
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